martes, 8 de enero de 2008

Políticas Educativas

El Video nos problematiza respecto al reto de la educación y al rol del maestro en esta sociedad del conocimiento.
Preguntas como:
  • ¿Debemos formar profesionales solamente para el trabajo o para generar trabajo?
  • De repente solamente estamos formando profesionales para generar servicio y no para generar riqueza.
El EMPRENDIMIENTO es otro de los retos que ha incorporado la Unesco dentro de los pilares de la educacción del Futuro.
Desde nuestro quehacer educativo que hacemos de nuestros estudiantes. Hoy en el mundo globalizado se requieren 5 ingredientes en el factor productivo:

  1. Trabajo (competencias del trabajo)
  2. Capital (no solo dinero, sino infraestructura)
  3. Tecnología (ciencia al servicio de la tecnología)
  4. Naturaleza (de donde vamos a extraer la riqueza)
  5. Gestión Administrativa. (como eje transversar que todos debemos manejar)
El ponente nos invita a reflexionar:
  • ¿El profesor genera valor agregado?
  • ¿ Nosotros generamos riqueza?
  • ¿Los profesionales que formamos estan generando empleo o buscando empleo?
  • ¿Emplearse o generar su propia empresa?

miércoles, 2 de enero de 2008

LA CAPACITACIÓN DOCENTE

Paul Watzlawick, filósofo y psicoterapeuta familiar norteamericano, contaba en su libro «¿Es real la realidad?»[1] un emblemático caso de conflicto cultural ocurrido en Inglaterra al finalizar la segunda guerra mundial. Un importante destacamento de soldados norteamericanos, en camino de retorno a casa, tuvo que estacionarse varias semanas en Londres en espera de su portaviones. Tiempo suficientemente largo como para posibilitar el surgimiento de numerosas relaciones amorosas entre la tropa en tránsito y jóvenes inglesas fascinadas con la presencia de los militares victoriosos.
Lo que registra la historia, dice Watzlawick, es que la mayoría de estos vínculos terminaron en amargas frustraciones debido a insólitas discrepancias sobre el lugar y la función del beso en el proceso de la relación. Mientras para los norteamericanos besarse era natural desde los primeros tramos y no implicaba mayor compromiso, para las muchachas londinenses el beso era preludio de un encuentro sexual y debía aparecer recién en una fase más avanzada. Luego, a los tempranos intentos de los soldados por lograr un beso, se sucedían dos tipos de respuesta igualmente desconcertantes: las chicas los abofeteaban sin contemplaciones… o empezaban a desvestirse.
Moraleja: un beso es un beso en cualquier lugar del mundo, pero no significa siempre lo mismo.
Algo parecido, aunque menos romántico, puede empezar a ocurrir con el concepto de capacitación docente, anunciado oficialmente como el siguiente paso lógico a la evaluación censal aplicada a los maestros el pasado ocho de enero y mencionado muchas veces en los medios de prensa como la gran solución a las graves deficiencias en los aprendizajes que exhibe penosamente la educación nacional. Las lecciones aprendidas de la experiencia internacional –a costos muy altos para cada país por lo general- indican que los maestros necesitan oportunidades para mejorar sobre todo su desempeño en el aula.
La masificación de la educación básica producida en la segunda mitad del siglo XX transformó el salón de clases de manera tan drástica que los viejos esquemas de la docencia, centrados en la transmisión reposada, dosificada y sistemática de conocimientos a grupos reducidos y culturalmente homogéneos, provenientes de una misma clase social, se hicieron añicos. De entonces para acá, sin embargo, pese a su reiterado y evidente fracaso, las formas de enseñar no se han renovado en lo esencial y la docencia se ejerce haciendo olímpica abstracción de la diversidad cultural, de la condición social, de las diferencias individuales de aptitud, saberes e intereses, así como de temperamento y sensibilidad.
Enseñar con éxito supone conseguir que el grupo aprenda. Pero hacer esto en un aula heterogénea, más aún si lo que hay que aprender hoy es más complejo que ayer, exige ciertas habilidades de desempeño, es decir, de interacción, observación, retroalimentación, decodificación de códigos y lenguajes diversos, de diálogo y concertación, motivación y desafío, que no las necesitaban antes quienes ejercían la docencia como una simple exposición oral de sus conocimientos.No obstante, a propósito del beso, el sentido común de buena parte de docentes, de padres de familia y de un sector no desdeñable de la comunidad universitaria, tenazmente discursiva y frontal en sus estilos de enseñanza, camina en sentido contrario.
Es decir, siguen asociando capacitación docente principalmente al dominio especializado de los contenidos de una disciplina científica. De manera secundaria y complementaria, con el manejo instrumental de ciertas técnicas y métodos que aseguren una transmisión más eficaz de la información. El desempeño en el aula no les preocupa porque siguen partiendo de una premisa que en la pasada década del 50 era una tremenda obviedad: los alumnos, no importa lo distintos que sean entre sí, son sólo sujetos pasivos cuyo rol es escuchar, preguntar y anotar en silencio las enseñanzas de su maestro.
Así, cuando alguien diga «capacitación docente» unos pensarán «claro, oportunidades para mejorar capacidades de desempeño pedagógico en grupos heterogéneos» y otros dirán «claro, oportunidades para mejorar el dominio de los contenidos disciplinares del currículo». Pero no es el único conflicto de sentido que presenciaremos en estos días. La experiencia internacional también indica que la efectividad de una capacitación aumenta cuando se dirige no a maestros individuales sino al equipo de docentes que forman parte de un mismo centro educativo, lo que da la ventaja de aprender de manera colaborativa y de partir del análisis de las fortalezas y debilidades de la propia práctica al interior de la institución.
Para el viejo sentido común, sin embargo, toda experiencia formativa está dirigida a individuos, no a grupos, y cada cual debe responder por sí mismo. Igual que en el colegio.Además, en el marco de la UNESCO, países de los cinco continentes han firmado numerosas declaraciones públicas en las que destacan coincidentemente la necesidad de preparar a los docentes para enseñar a pensar, a producir ideas creativas, a resolver problemas y lograr objetivos en circunstancias diversas, de manera cooperativa y responsable. El viejo sentido común señala, sin embargo, tercamente, que el docente debe preparase para transmitir conocimientos, asumiendo que el recuerdo fidedigno de los mismos es la mejor señal de que aprendieron.
Muchos estudios coinciden, así mismo, en que el logro de aprendizajes es mayor cuando se conjugan un conjunto de factores que comprometen a toda la institución escolar, incluyendo la gestión del director, y no sólo cuando el profesor es bueno o el alumno estudioso. Mal que nos pese, en el sentido común de la mayoría prevalece la vieja idea de que el éxito académico depende del esfuerzo individual, que el fracaso es responsabilidad del alumno o de sus padres y de que la escuela como institución no tiene, en absoluto, ninguna vela en ese entierro.
Si las políticas educativas se diseñaran siempre basándose en la experiencia y en las evidencias aportadas por la investigación, la capacitación de maestros debería significar mejorar su desempeño pedagógico en contextos diversos, lo que no excluye mejorar su dominio del currículo, tener a los equipos de las escuelas como sujetos participantes, partir del análisis de la propia práctica docente y formar las habilidades que se necesitan para enseñar a pensar con cabeza propia. Pero el viejo sentido común dirá, por el contrario, que capacitar maestros es aumentar sus conocimientos disciplinarios, que debe dirigirse a individuos, partir del análisis de las proposiciones de la ciencia y preparar al profesor, en todo caso, para que sus alumnos retengan mejor la información que les entregan en clase.
Muchas posturas se basan en creencias asumidas como obvias y que, por tanto, nadie siente necesario discutirlas. Como diría Maturana, son las premisas del conocer. Y estas creencias, como la psicología social lo demuestra, pueden estar basadas a su vez en prejuicios, en preferencias, en información errónea, en experiencias precedentes no suficientemente discernidas, en suposiciones no demostradas, en temores, en un conocimiento parcial de las cosas.
Es lo que ocurre, por ejemplo, con la manera de criar del padre y de la madre, que responden a tradiciones familiares distintas y que son portadoras, cada una, de creencias, costumbres y manías incuestionables, a lo mejor contrapuestas y no pocas veces irreconciliables. Es lo que ocurre con el significado del beso, con el sentido de la maternidad, de la infancia o de «portarse bien»… la lista es interminable.
En educación existe también, faltaba más, un conjunto de creencias que se han vuelto sentido común y que sostienen o explican formas de actuar, de enseñar, de organizar y gestionar una escuela, que las políticas educativas o los mandatos de la propia Ley de educación no logran cambiar. Porque parten de premisas distintas, que entran silenciosamente en conflicto con el sentido común de los maestros, los directores, los padres o los propios funcionarios encargados de ponerlas en práctica. Premisas que nadie evidencia ni discute nunca, dando por sentado –ingenua o convenientemente- que hablamos de las mismas cosas.
La capacitación docente, como el beso, quién lo duda, está en la lista de las experiencias consideradas indispensables en la vida. Pero no basta la decisión de realizarla y el saber organizarla con pulcritud administrativa, dando por obvio que todos estamos entendiendo lo mismo cuando decimos «capacitación» o de que cualquier capacitación es mejor que ninguna. Urge acordar significados, ya que ignorar los conflictos de sentido puede ser fatal. Sólo que el riesgo en este caso no reside, como en la historia de Watzlawick, en la posibilidad de un bofetón o de que alguien se empiece a desnudar repentinamente -si acaso eso es un riesgo- sino en tirar por el caño dinero público, legítimos anhelos docentes de superación profesional y, de paso, enormes expectativas ciudadanas.

lunes, 31 de diciembre de 2007

CONSTRUYENDO LA CRONOLOGÍA DE LA CAPACITACION EN EL PERÚ

La Capacitación Docente es un tema de gran actualidad en todos los contextos educativos nacionales y extranjeros de habla hispana. De ahí el interés de realizar un diagnóstico de la capacitación docente en el Perú, como una forma de enriquecer la intervención docente.
Creemos que, dotando al docente de herramientas metodológico-didácticas, es posible garantizar que los alumnos y alumnas aprendan más y mejor. Cuestionamos los modos de implementarla y la falta de medios para redireccionarla y hacerla más adecuada. Desde esta perspectiva nos involucramos en una propuesta de capacitación de "calidad" que se incluya en la práctica del docente para garantizar que efectivamente se beneficie el aprendizaje de los alumnos.
De acuerdo a la información encontrada iremos construyendo la cronología de la capacitación docente en el Perú, que data desde la creación de entidades educativas, normas y leyes dadas sonre el particular, así tenemos que en:
1822: Don José de San Martín crea la Escuela Normal de Varones que fue dirigida por Diego Thomson dentro de los cánones del Modelo Lancasteriano.
1833: El gobierno de José de Santa Cruz creó la Escuela Normal Femenina, instaurando una formación docente para las damas con una orientación de capacitación en las áreas relacionadas con la economía doméstica.
1850: El primer gobierno de Ramón Castilla promulgó el reglamento de Instrucción Pública, creándose un contexto dentro del cual se proyectó la Escuela Central de Lima.
1859: Se inició el funcionamiento de la de la Escuela Central de Lima.
1876: Se estableció la Escuela Normal de Mujeres de Lima bajo la dirección de las hermanas del Sagrado Corazón, institución que continua en funcionamiento bajo la denominación de Instituto Superior Pedagógico de Mujeres de Monterrico.
1901: Durante el gobierno de Eduardo López de la Romaña, se promulgó la Ley Orgánica de Instrucción que distinguió por primera vez en términos legales entre docentes primarios y docentes secundarios.
1905: El gobierno de José Pardo creó la Escuela Normal de Varones de Lima destinada exclusivamente a la formación de docentes primarios.
1929: Se fundó el Instituto Superior Pedagógico de Varones dentro de un clima sensible a la influencia del pensamiento filosófico francés y alemán que reconocía en la pedagogía a una nueva disciplina científica ubicable en el ámbito de las ciencias del espíritu.
Década del treinta: estuvo políticamente conmocionada por los efectos de la Revolución Rusa, por las implicancias sociales y culturales de la Teoría de la Evolución, por la presencia del Psicoanálisis y por la difusión del pensamiento marxista que pretendió proporcionar una nueva concepción de la historia, del hombre y de la sociedad. Este nuevo contexto social, político y cultural, post colonial, condicionó fuertemente el surgimiento de la participación activa de los jóvenes en los movimientos en pro de la reforma universitaria, preconizada desde Córdoba (Argentina) como estrategia de cambio social. De este modo se entiende que la efervescencia política haya conducido al receso por ocho años del Instituto Pedagógico Nacional de Varones
1940: Se reaperturó el Instituto Pedagógico Nacional de Varones.
1947: Se inicia la formación docente profesional en el nivel universitario con la creación de la Facultad de Educación en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. De esta manera se instauró un currículo universitario distinto al del Instituto Pedagógico y al de las Escuelas Normales de la época en tanto que ponía énfasis en la formación humanística y en ciencias básicas como sustento de la formación especializada.
La presencia de la Facultad de Educación marca un cambio sustancial en la
modalidad de la formación docente en el Perú en tanto que por más de 126 años estuvo restringida a las escuelas normales e institutos pedagógicos sin la presencia de las universidades.
1970: El sistema de formación docente era percibido como muy deficiente.
1972: Al amparo de La Ley N° 19326, el gasto público estuvo dirigido principalmente al denominado reentrenamiento docente destinado a remediar las deficiencias detectadas en el sistema de formación docente.
1995: Se inicia el programa de capacitación conocido como PLANCAD que según cifras oficiales ha capacitado a 181,787 docentes primarios y secundarios con un costo no menor de 478,567 millones de dólares USA de la cooperación financiera multilateral reembolsable.
Sin embargo, no se ha producido ningún programa de envergadura para mejorar. La política del estado peruano ha sido de indiferencia frente a la formación docente y de inversión posterior para pretender remediar las deficiencias arrastradas por los docentes de aula desde su formación profesional.

Últimos 30 años: la mayor inversión del MED en los últimos años no ha sido en formación docente sino en capacitación y a preconizar que el mecanismo fundamental para mejorar el sistema educativo es el cambio del currículo y el mejoramiento de la didáctica. De esta manera el currículo oficial de formación magisterial, impartido a nivel nacional por la Dirección Nacional de Formación Magisterial y Capacitación, y los Currículos de los Programas de Capacitación han tenido como nota dominante el haber hipertrofiado la cantidad de horas dedicadas a difusos temas curriculares y didácticos y a minimizar o suprimir las horas dedicadas a disciplinas científicas, tecnológicas y humanísticas. Los efectos negativos se manifiestan no sólo en un deterioro de la cultura científica y humanística de los docentes sino también en un empobrecimiento extremo de los aprendizajes de nuestros escolares.

La creación de la Dirección Nacional de Formación y Capacitación Docente (DINFOCAD) del Ministerio de Educación, como consecuencia de la aplicación del Decreto Supremo Nº 51-95-ED, ha reforzado la mixtificación del currículum como variable fundamental para producir el mejoramiento de la educación y la tendencia a orientar el mayor volumen del gasto hacia la capacitación. Desde 1995, según cifras proporcionadas por la GTZ, el PLANCAD habría capacitado a 181,787 Docentes hasta el año 2003,

jueves, 27 de diciembre de 2007

LA CAPACITACIÓN DOCENTE PERMANENTE

ESTA POR INICIARSE EL PROGRAMA NACIONAL DE FORMACIÓN Y CAPACITACIÓN PERMANENTE DIRIGIDO A DOCENTES DE EDUCACIÓN BÁSICA REGULAR 2008, QUE PROMUEVE EL MINISTERIO DE EDUCACION Y EJECUTAN LAS FACULTADES DE EDUCACIÓN DE LAS UNIVERSIDADES PUBLICAS .


OBJETIVOS DE LA CAPACITACIÓN:
Promover y apoyar el desarrollo personal, pedagógico y social de los profesores que laboran en las instituciones educativas públicas de todo el país.
Hacer realidad los cambios en educación considerando como base la nueva propuesta educativa.
Vincular la formación inicial del docente, su capacitación y actualización en el servicio.
Procurar los medios adecuados para asegurar la efectiva participación de los docentes.

OBJETIVOS DEL PROYECTO EDUCATIVO NACIONAL:

Maestros bien preparados que ejercen profesionalmente la docencia (Objetivo estratégico N° 3).

Estudiantes e instituciones que logran aprendizajes pertinentes y de calidad (Objetivo estratégico N° 2).

BASE LEGAL:

· Ley de Carrera Pública Magisterial, en sus artículos 39 y 40 respectivamente precisa que:
“El Programa Nacional de Formación y Capacitación Permanente tiene por finalidad organizar y desarrollar a favor de los profesores en servicio, actividades de actualización, capacitación y especialización. Dichas actividades deben responder a las exigencias de aprendizaje de los estudiantes y de la comunidad o a la gestión de la institución educativa y a las necesidades reales de capacitación de los profesores.
Las actividades del Programa Nacional de Formación y Capacitación Permanente son normadas por el Ministerio de Educación dentro de un Sistema de Formación Continua. Son organizadas y gestionadas por el Ministerio de Educación, otras instancias de gestión educativa descentralizada o por las instituciones educativas, respetando la política nacional, regional y local de formación continua”.

· Decreto Supremo N° 007-2007- ED, Resolución Ministerial Nº 0174-2007-ED [1], (“objetivo de normar y orientar las acciones de capacitación dirigidas a mejorar las capacidades, conocimientos, actitudes y demandas educativas y la de su respectivo contexto socio cultural y económico-productivo, haciendo énfasis en el desarrollo de sus :
• capacidades comunicativas,
• capacidades lógico matemáticas,
• dominio del currículo escolar y especialidad académica según nivel”
[2].

· Convenios establecidos con las universidades públicas con experiencia en formación y/o capacitación docente, las que asumirán la responsabilidad de la capacitación de los docentes en los ámbitos seleccionados.

DURACIÓN:

El proceso de capacitación docente para el 2008 tendrá una duración de 250 horas cronológicas (por cada participante) distribuidas en un período de seis (06) meses aproximadamente.

RESPONSABLES DEL PROYECTO:

Jefe del Proyecto; Coordinadores Académicos de cada sub item: Inicial, Primaria y Secundaria; y los integrantes seleccionados de cada sub item por: Equipo de especialistas de curso; Capacitadores; Psicólogos o Tutores.


COORDINACION PERMANENTE CON

EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN:
A través de la Dirección de Educación Superior Pedagógica (DESP), quien hará un control concurrente del servicio desde su inicio hasta su finalización.

LA FACULTAD DE EDUCACIÓN:
A través del Decano de la Facultad de Educación.

COMPONENTES, LOGROS DE APRENDIZAJE, CONTENIDOS E INDICADORES:

Previstos en el Programa Nacional de Formación y Capacitación Permanente, para los grupos correspondientes y según el nivel educativo de la Educación Básica Regular, de tal manera que se promueva el desarrollo de las capacidades comunicativas y lógico matemáticas; la ampliación, profundización de conocimientos y estrategias de la especialidad académica; el conocimiento y manejo del currículo escolar por parte del docente. Además, en todos los componentes se desarrollará de manera transversal la comprensión lectora, la formación ética y la educación inclusiva.

ESTRATEGIAS:

o Cursos presenciales y a distancia.
o Monitoreo y asesoría al participante y a la institución educativa.

MATERIAL ACADÉMICO:

La universidad presentará la relación completa del material académico que será entregado a los participantes en cada una de las acciones programadas y ejemplares de los mismos. Esto comprende también los materiales para la modalidad a distancia.
La información del material académico debe ser actualizada y guardar coherencia con los lineamientos pedagógicos del Ministerio de Educación.
Por otro lado, la universidad debe poner a disposición de los participantes la documentación existente en sus bibliotecas y brindar las facilidades para su consulta. Los recursos bibliográficos y documentos básicos para el desarrollo de la capacitación deberán ser colocados en la página web de cada universidad.

CRONOGRAMA DE EJECUCIÓN DE LAS ACCIONES:

La universidad presentará el cronograma de ejecución de las acciones de su Plan de Capacitación, tomando en cuenta que las actividades de capacitación docente NO DEBEN PERJUDICAR EL NORMAL DESARROLLO DE LAS HORAS LECTIVAS DE LOS EDUCANDOS, ESTABLECIDAS EN LAS NORMAS VIGENTES.
EVALUACIÓN DE LOS PARTICIPANTES:

La universidad, a partir de la Matriz de Indicadores proporcionada por la DESP, diseñará la matriz de evaluación de los participantes de cada uno de los sub ítemes a su cargo señalando las técnicas e instrumentos de evaluación y momento de aplicación.

EVALUACIÓN DEL PLAN DE CAPACITACIÓN:

La universidad elaborará la matriz de evaluación de su Plan de Capacitación señalando indicadores, estrategias, instrumentos y momentos de evaluación, lo que permitirá establecer la pertinencia y validez del mismo.

El Plan de Capacitación de cada universidad será objeto de los reajustes necesarios para responder a las necesidades de formación de los participantes, en el marco del Programa Nacional de Formación y Capacitación Permanente. Toda modificación será coordinada con la DESP.

1. Ejecución del Plan de Capacitación

· Implementación y ejecución de los cursos, el monitoreo y la asesoría
Para la ejecución de los cursos en el Primer período (entre enero y febrero) la se capacitará a los docentes nombrados e incorporará a partir de marzo a los contratados, debiendo cumplir en ambos casos con las horas previstas para los cursos.

· Cursos
La universidad organiza y ejecuta cursos teórico - prácticos cumpliendo las horas presenciales con el propósito de ampliar o generar capacidades, valores y nuevos conocimientos entre los docentes de los diferentes grupos: Grupo B (0-1) y Grupo A (2-3). Se promoverá el intercambio de experiencias para producir la construcción personal y/o colectiva de los aprendizajes previstos. Conocimientos que deberán ser incorporados por el docente en el desarrollo de los procesos de enseñanza y aprendizaje, mejorando así su desempeño profesional.
Los cursos pueden ser centralizados, es decir concentrando a los participantes en un solo lugar y momento o descentralizados atendiendo a los participantes organizados en grupos, en lugares diferentes y en forma simultánea o no.

Para el componente de Especialidad Académica se utilizará la modalidad de trabajo mixta: presencial y a distancia, de acuerdo al número de horas señaladas en el Programa Nacional de Formación y Capacitación Permanente.

Las horas a distancia pueden desarrollarse a través de:

- Material auto instructivo impreso: diseñado para realizar el diálogo mediado entre el capacitador y el docente.
o establecer objetivos personales,
o desarrollar confianza en la habilidad para estudiar en forma independiente,
o desarrollar estrategias de estudio y
o establecer comunicación por varios medios con los capacitadores y compañeros.

- Uso de entornos virtuales: el uso del Internet y las múltiples opciones de este sistema con la finalidad de facilitar y complementar el modelo presencial a través de actividades de interaprendizaje, trabajo colaborativo, material académico para profundizar en los temas materia de estudio, autoinstructivos, información sobre el desarrollo de las actividades académicas contando con el acompañamiento por parte del capacitador.
Uso del correo electrónico para la construcción de un diálogo entre capacitadores y docentes, el intercambio de ideas, solicitar indicaciones más precisas, aclarar dudas y resolver dificultades creando un ambiente en que se fomente el aprendizaje y se desarrolle la confianza entre todos los involucrados.

- Uso de recursos integrados: uso de las tecnologías de comunicación como televisión, radio, discos compactos, casetes entre otros, que favorezcan el autoaprendizaje y profundización de los temas trabajados.

· Monitoreo y asesoría

Se concibe el monitoreo como el seguimiento periódico al participante, con el propósito de recoger información relevante con relación a las fortalezas y dificultades en su desempeño profesional.
La asesoría es el intercambio y diálogo entre el participante y el capacitador, para fortalecer el desarrollo de las capacidades personales, sociales y pedagógicas del docente. Permite aprender en el servicio porque genera reflexión sobre la acción. De esta manera se evidencia la importancia de los procesos reflexivos en los que el participante toma conciencia de sus fortalezas y debilidades, para luego identificar la forma de potenciar sus propias capacidades.
· Monitoreo al docente en el aula

Treinta horas de monitoreo y asesoría al docente (incluidos los directores con aula a cargo). Los capacitadores además de otros instrumentos para el monitoreo deben manejar un cuaderno de visitas en el que se anoten las incidencias de las mismas y un plan de visita con el respectivo diseño de intervención, para asegurar la atención personalizada al docente.
Evaluación de los participantes:

La universidad debe elaborar una matriz de evaluación y a partir de ella formular y aplicar los instrumentos para identificar cualitativa y cuantitativamente los niveles de logro alcanzados en el proceso de capacitación.
El Ministerio de Educación a través de la Dirección de Educación Superior Pedagógica aplicará pruebas de salida a los participantes con el propósito de obtener información que pueda contrastarse con los resultados presentados.
La calificación es vigesimal. En el proceso de evaluación, los resultados se registran teniendo en cuenta que el último calificativo de cada componente es el calificativo final. (No se promedian los calificativos de proceso de cada componente con los calificativos finales).
CERTIFICACIÓN DE LOS PARTICIPANTES:

La entrega de certificados estará a cargo de la universidad, atendiendo a las siguientes orientaciones:

o El certificado otorgado (según modelo DESP) lo firman el representante autorizado de la universidad, el coordinador académico del equipo de la institución y lo refrenda el Director de la instancia de gestión educativa descentralizada correspondiente.
Requisitos para recibir certificado:
Tener 100% de horas de monitoreo y asesoría.
Asistencia al 90% de horas de los cursos.
Obtener por lo menos la nota mínima de 12 en el promedio final y evidenciar avances con relación a la evaluación inicial.

Lima 27 de Diciembre 2007.


[1] Programa Nacional de Formación y Capacitación Permanente 2007-2011 “Mejores maestros, mejores alumnos” en el Portal de Ciberdocencia: www.ciberdocencia.gob.pe
[2] Anexo 1 : Componentes y Logros de Aprendizaje de la Capacitación.